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miércoles, 28 de octubre de 2015

Vuelve SexHumor

La revista SexHumor volverá a salir en papel a fines del próximo noviembre de la mano de algunas figuras ligadas a la historia de la publicación y nuevos talentos. El aporte monetario será de Carlos Blotta, hermano de Oskar, amigo y socio en Satiricón de Andrés Cascioli, cuya marca le cedió en 2003. La publicación, que tendrá un logo distinto al tradicional, será dirigida por Jorge Barale e intentará seducir con un "one shot". "Si se vende, sigue; sino, no se hará otra", explica Barale. Entre quienes serán de la partida figuran históricos de la revista como Ana von Rebeur, Tabaré, Brenda Fabregat -la hija d Aquiles-, y nuevos talentos como Pepe Angonoa y Enrique Pilozo. "Es una edición de reclutamiento para ver donde se han metido los humoristas", agrega Barale y razón no le falta, frente a kioscos de revistas y diarios famélicos de humor gráfico. La SexHumor surgió en 1984, cuando se produjo el denominado destape, de la mano de los primeros pasos de la reconstrucción democrática. Cascioli, mentor de Ediciones de la Urraca y de, entre otras revistas Humor, notó que recibía muchos chistes de corte sexual y le encargó bocetar una publicación a Pablo Colazo -actual e histórico director de la revista Genios-, quien convocó a Juan Carlos Muñiz, Héctor García Blanco y algunos dibujantes y diseñadores. No hubo estudios de mercado. Solo la intuición enorme de Cascioli. Las ventas del SexHumor fueron un éxito y en poco tiempo la revista comenzó a ser quincenal como Humor, tanto que ambas vendían lo mismo. SexHumor tuvo una presentación en el Centro Cultural General San Martín. Allí estaba Colazo, Fabregat (que le imprimió el cuidado por el buen uso del lenguaje) y algunos dibujantes como Jorge Sanzol, Raúl Fortín, Jorge Meiji Meijide, Miguel Rep Repiso y Maicas, creador de la tira "Yironside" sobre una prostituta que trabaja en silla de ruedas. A la hora de las preguntas del público, un lector se paró y lo increpó: -¿Usted hace "Yironside"? -Sí. -Yo pensaba que esa tira la hacía o un discapacitado o un hijo de puta... -Maicas es las dos cosas, se apuró a contestar a Rep (Maicas tiene una discapacidad en una pierna que lo obliga a llevar bastón). La revista compartió el declive de la nave insignia (Humor), hasta que ambas cerraron a mediados de octubre de 1999 por la quiebra de la editorial.

viernes, 24 de abril de 2015

Alfredo

Podría caer en lugares comunes y escribir: "La muerte duele más cuando se va una buena persona". O los artistas nunca se van porque siempre reviven cuando te encontras con su obra. También podría caer en otro clásico remanido del periodismo vernáculo y ejercer el autoreferencialismo. Revelar cómo lo contacté para el libro, de la desconfianza inical y de la generosidad posterior y de su pedido de acortar formalismos: "No me trates de Usted. Entre periodistas y dibujantes hay una convención: somos todos iguales, aunque algunos, por desgracia, hayan nacido antes". Nos comunicamos por correo electrónico siempre y el último intercambio fue el 11 de diciembre de 2013 cuando me escribió para contarme que Papá Noel le había regalado mi libro. Quienes eran amigos y compartieron trabajos con él lo recuerdan con mayor justicia y sin lugares comunes en Internet, como este hermoso texto de Marcelo Lacanna. Ayer cuando me enteré que había fallecido no tuve reflejos ni lucidez para ensayar una despedida. Me emocionó ver que al margen de colegas había muchos lectores de Satiricón, Humor, Humi, Superhumor y SexHumor que recordaban con afecto los trabajos que desplegó en esa y otras publicaciones. Me ilusioné con que el periodismo gráfico le diera unas honras a la altura de lo que merece pero hoy que veo que no fue así. Y se me aparece una frase que otro maestro como Menchi Sábat me dijo en la investigación del libro al referirse a Andrés Cascioli: "La sociedad es muy injusta. Debería ser más solidaria con los esfuerzos, con la tenacidad y con la trayectoria de Cascioli". Supongo que estas palabras bien podrían aplicarse hoy a Alfredo Grondona White.

martes, 12 de noviembre de 2013

Siulnas

Oscar Vázquez Lucio, también conocido como Siulnas, murió 1 de octubre de 2013 luego de consagrar gran parte de sus 81 años al humor gráfico. Era periodista e historiador y trabajó de manera incansable hasta último momento.
Gran parte de su legado puede verse en este blog o rastrearse en "Historia del Humor Gráfico y Escrito en la Argentina" (Tomos I y II, Eudeba, 1987), "Aquellos personajes de historieta" (Punto Sur Editores) y los catálogos del Museo de la Caricatura "Severo Vaccaro", hoy cerrado.
La familia terminará de recopilar el material que Siulnas tenía para un tercer libro del Humor Gráfico y Escrito de la Argentina.
Cuando en el verano de 2014 lo contacté para mi libro sobre la revista Humor Registrado no tuvo inconveniente en darme los datos que disponía. También me contó que Oskar Blotta lo había convocado para Satiricón, el primer éxito de Cascioli en la sociedad con Blotta.
Siulnas me refirió que llegó a Blotta hijo porque conocía al padre de la época de Patoruzú y que en una de las primeras reuniones que tuvieron le espetó "¡Esto es lo que quiero que digas en la revista! Así, mi primera página gráfica en Satiricón estuvo precedida por una especie de presentación: 'Es bueno vivir con humor, pero vivir del humor es malo, al menos para mí. Por eso yo no vivo del humor. Claro que alguna vez sí viví del humor, y entonces cada chiste que creaba me permitía cubrir una parte de los gastos del mes: la factura del gas equivalía a un chiste, la de servicios eléctricos a dos chistes, la del teléfono a una tira humorística, la patente del coche a una doble página de chistes. Pero eso no era lo peor: también tenía que crear chistes para cubrir mis obligaciones impositivas, y ello le quita el buen humor a cualquiera. Pero ustedes no han comprado la revista ni se han detenido aquí para saber si un humorista vive o no del humor. Tal vez ni siquiera les interese averiguar quién hizo la página; no obstante el director quiere que me presente, así que les deslizo estos datos. Nombre verdadero: Oscar Edgardo Vázquez Lucio, 40 años, casado, un hijo, cuatro perros, tres gatos y un hobby emberretinado: el cine de paso reducido'".
El paso de Siulnas en Satiricón fue fugaz y motivado por el cambio de tono de la revista. El lo recordó así: "Creo que los que nos fuimos -Lino Palacio, Faruk y Landrú, entre ellos-, no teníamos de qué quejarnos; es como el caso de los diagramadores que se manejaron toda la vida con una escuadra, un lápiz negro, uno rojo y uno azul; y cuando se implantó el uso de computadoras en los medios donde trabajaban, les quedaban dos alternativas: adaptarse a las computadoras o renunciar. Nuestro humor no era ni mejor ni peor que el que se impuso después; sólo era diferente. Y de hecho, entre los que se quedaron y los que recién empezaban, hubo muy buenos humoristas; aunque lo de ellos no se pareciera a lo nuestro".
La entrada de Wikipedia dedicada a él ya fue actualizada y en este buen blog hay una entrevista al colega y maestro.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Publicitarios

Muchos humoristas, dibujantes y hombres del periodismo vinculados con la revista Humor en particular y los medios de comunicación argentinos en general, se formaron o trabajaron en publicidad en algún momento de las trayectorias personales. Esto es porque en los años 60 los avisos de gráfica se hacían a mano, por lo que los artistas del plumín eran muy requeridos en las agencias.
Andrés Cascioli tuvo sus inicios en la historieta, pero hacia principios de los años 60 comenzó a trabajar en agencias de las que es muy difícil encontrar rastros: Publicidad Internacional Limitada y Aldaba. En la primera fue donde conoció y compartió espacio con Tomás Sanz. A finales de esa década, Cascioli se sumaría a la agencia de Oskar Blotta desde la cual salió en 1972 la revisita Satiricón.
"Éramos un grupo de publicitarios que queríamos una revista que se vendiera. Podíamos dibujar, descubrir dibujantes, hacer un periodismo que acá no existía y sí en el exterior, en algunas revistas universitarias como National Lampoon. Nos interesaban revistas que habían aparecido en el mundo y eran diferentes, una mezcla de historieta, humor y periodismo, pero periodismo sarcástico. Intentamos algo así; como además éramos publicitarios, queríamos una revista de venta masiva, popular", explicaría muchos años después el propio Cascioli. El Tano volvió al palo cuando no pudo sacar revistas y a la hora de hacer Humor también empleó algunas técnicas de ese arte.
Pero no sólo ellos fueron de la publicidad a la comunicación de masas. Otros personajes vinculados a Humor y Ediciones de La Urraca hicieron el mismo recorrido: Carlos Abrevaya, Pablo Colazo, Alejandro Dolina, Roberto Fontanarrosa, Jorge Guinzburg, Miguel Gruskoin, Juan Carlos Caloi Loiseau, Juan Carlos Muñiz, Carlos Trillo y Carlos Ulanovsky, son algunos de ellos.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Portal

La noticia me llegó ayer por correo electrónico. "Falleció Ricardo Miguel Portal, uno de los fundaores de Humor" (sic), era el asunto. El texto del mensaje precisaba que el fallecimiento había sido el miércoles, a punto de cumplir 87 años; abundaba en describirlo como "editor prolifero y socio fundador" de Humor y Satiricón y que se había formado como editor con Dante Quinterno, creador de Patoruzú, con quien trabajó 27 años "hasta formar su propia editorial hacia fines de los '60".
La gacetilla también recordaba que El Huinca y Fabian Leyes, de Enrique Rapela, con algunas tapas ilustradas por Guillermo Roux (sí, el artista plástico), fueron las primeras publicaciones a las que se habían sumado Cuarta Dimensión, de Fabio Zerpa y "grandes historietas" como El conventillo de don Nicola de Torino, Las aventuras del capitán Piluso y La voz del rioba de los personajes televisivos de los hermanos Sofovich y Jaimito, entre otras.
Agregaba que en 1972 lo habían convocado los (hermanos) Blotta para fundar Editores Asociados, que público Satiricón, entre otros títulos. "Tras el cierre (clausura, en rigor) de la publicación, luego de unos años, como Presidente y Director Comercial fundó junto a Andrés Cascioli La Urraca, editorial que lanzó para junio del '78 Humor, "publicación que se convertiría, a partir de un humor brillante y critico, en una voz de resistencia durante la dictadura militar. "Sus restos descansan en el Jardín de Paz", finalizaba.
La primera vez que escuché el apellido de Portal venía con otro: Alpellani. Tarde en descubrir que no era como Thompson y Williams o López y Planes. Portal era Ricardo y Alpellani, Rubén.
Portal era el hombre de las finanzas y algunos lo conocían como el contador; Alpellani era odontólogo.
Nunca había escuchado de ellos pese a ser un conocedor medio de las publicaciones de La Urraca. Pero era por ignorancia. Ellos, en efecto, conocieron a Cascioli y los Blotta en los 70. Ambos tenían un sólido conocimiento de las imprentas y la industria gráfica, hasta entonces un terreno desconocido para los creadores de Satiricón.
En Editores Asociados, Portal era gerente administrativo y Alpellani, comercial. Pero además ambos tenían la editorial Cielosur, que en efecto ya tenía un amplio stock de publicaciones lanzadas.
Cuando la censura y clausura del gobierno de Estela Martínez de Perón cayó sobre Satiricón (1974), la sociedad Cascioli & Blotta se rompió y Portal & Alpellani quedaron del lado del Tano, con quien editaron primero Chaupinela (1975), también cerrada por la gestión justicialista; y la revista Rocksuperstar, en el primer año de la dictadura militar. Para Chaupinela fue que se creó Ediciones de la Urraca.
En 1978 llegaría Humor. El rol de Portal & Alpellani era aportar dinero para las publicaciones y administrar, no mucho más. Las cuestiones gráficas y editoriales eran siempre responsabilidad de Cascioli y el equipo que lideraba junto a Tomás Sanz. La sociedad se rompió en la década de los 80 por cuestiones nunca del todo claras, pero sin que terminaran en Tribunales. En la década del 90, Portal le "robó" algunas figuras a Humor para editar La Murga, una publicación de paso fugaz por los kioscos.
Intenté entrevistarlo el año pasado para el libro sobre la historia de la revista Humor pero me avisaron que estaba muy enfermo y anciano. Había visto su cara en alguna edición de Humor, pero recién al finalizar la investigación dí con la imagen que ilustra este posteo.
La agencia de noticias Télam publicó ayer un despacho, cuya fuente es Fernando, uno de los tres hijos de Portal. En los avisos fúnebres de hoy de La Nación lo recuerdan la esposa Filomena Eleonor Guido; sus hijos Ricardo, Silvina y Fernando, sus nieta Lucía y sus cuñados Nélida, Mirto y Humberto; un consorcio de propietarios de Palermo y Matilde Argüeso e hijos.
En esta imagen casera (gentileza de Nora Bonis, viuda de Cascioli), Portal es el primero desde la derecha en una sobremesa compartida por –de izquierda a derecha– Héctor Aure, Cascioli, Alpellani (parado), Carlos Rivas (sí, el director teatral) y Alejandro Vanelli (de anteojos detrás).

viernes, 23 de agosto de 2013

Nada se pierde, todo se transforma

Las frases que coronaban la cabeza de muchas de las páginas de Humor Registrado eran un clásico de la revista junto con los insufribles. Se trataba -en el primer caso- de comentarios irónicos de la coyuntura o de tópicos que circulaban en la redacción y alguien -por lo general Tomás Sanz o Aquiles Fabregat- compilaba para luego repartir en la edición. O también provenían de colaboradores externos, a los que se les encargaba o entregaban de manera espontánea como notas o chistes. El recurso no fue una invención de los hacedores de Humor. Ya se habían utilizado en Chaupinela, la revista que Andrés Cascioli editó en 1975 o en Satiricón, aquel producto de Cascioli y Oskar Blotta que revolucionó las revistas entre 1972 y 1976. El publicista, autor teatral y editor Carlos Marcucci -quien nunca trabajó con Cascioli- se adjudica ser el creador y asegura que los incluyó en unos libros sobre humor que editó antes de que Satiricón llegara a los kioscos. Los insufribles también comparten ADN con Chaupinela y Satiricón (donde se lo llamaba Estamos podridos de...), pero en el caso de Humor fue una sección más que emblemática. Podían ser temáticos (a veces se ensañaban con tacheros, colectiveros, motociclistas o comerciantes) o repetirse a lo largo de los años y a medida que crecía el público de la revista se amplió la mirada. Los lectores comenzaron a enviar insufribles con nombre y apellido y firmas recolectadas para escrachar un compañero de trabajo, la escuela o de la propia familia. Revisar los 566 números de Humor permite descubrir que muchos de los cabezales e insufribles mantienen una asombrosa vigencia, tal vez porque la realidad se repite o las costumbres no cambian. Incluso hoy son emparentadas con lo que suele leerse en Twitter y, por otro lado, son uno de los pocos puntos de contacto con la revista Barcelona. En este cuenta de Twitter se publicará una selección.